“Un joven mata a golpes a su novia.” “Un guardia civil mata a tiros a su mujer.” “Un hombre mata a su ex pareja delante de su hija de seis años.” “Mata a su esposa con una escopeta y luego se suicida.” “Un hombre asfixia a su pareja con un cable.” “Muere una mujer apuñalada por su marido."
Por toda España tales titulares alarmantes permean los medios de comunicación. Desde los periódicos hasta el telediario, las noticias de la violencia de género son transmitidas al público español cada día como un reloj. Por concreto, las asesinadas a causa de la violencia de género en España alcanzan números altos anualmente. Según el Ministerio de Igualdad y el New York Times, entre 2003 y 2010 murieron 71, 72, 57, 68, 71, 75, 55 y 73 personas respectivamente. A mí, me ponen perturbada estos datos. Opino que las cifras constantemente elevadas indican la gravedad de la situación doméstica. Esos actos de violencia doméstica no constituyen una parte de esta época moderna sola, desgraciadamente han sido establecidos en la cultura española históricamente.
Aunque España se ha definido como una nación católica y conservadora que poderes absolutistas como monarcas y dictadores han gobernado, el país ha acabado de instaurar la democracia. De hecho, las elecciones generales de 2004 incitaron el comienzo de los cambios integrales en cuanto a las leyes. José Luis Rodríguez Zapatero, el nuevo presidente del gobierno y líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), funcionaba como un catalizador de cambio social que había estado esperando el pueblo español. Por ejemplo, a parte de la ley de Extranjera de España y la ley de aborto, la ley contra la violencia de género ha tenido un impacto en la sociedad porque ha llamado la atención al tema inquietante. Esta ley intenta a actuar contra la violencia doméstica que “comprende todo acto de violencia física y psicológica.” Además establece medidas de protección a fin de prevenir y erradicar esta violencia y “prestar asistencia a sus víctimas”.
A pesar de que la mayoría de los españoles se den cuenta de la necesidad de abordar el problema de la violencia doméstica, yo cuestiono la eficaz de las medidas legales. Todavía hay números de víctimas comparables a los que existían antes de la aprobación de la ley contra la violencia de género. Pienso que es importante notar que la existencia de una ley sin la implementación adecuada no cumpla nada. Si más víctimas denuncian la violencia a las autoridades pero los jueces no condenan apropiadamente a los culpables, el estado actual continuará. Ahora el tedio del proceso de justicia a través de las cortes es un elemento disuasivo. Por un lado es decir que los jueces no piensan en la violencia doméstica como problema porque comparten los sentimientos antiguos del machismo y eso es reflejado en sus sentencias. Por otro lado la falta de acción con respecto a las denuncias presentadas por las víctimas señala ineficaz.
Al fin y al cabo, la mente y el comportamiento del pueblo español en cuanto a las víctimas de violencia doméstica deben cambiar. Es necesario que el sistema judicial esté obligado a ejecutar la ley y que los jueces sean responsables de sus sentencias. Estas medidas reguladores tendrán una gran posibilidad de provocar el cambio indispensable en la sociedad española.
~Natalie~
También me preocupo mucho el nivel de homicidios de las mujeres debido a las situaciones de violencia domestica. Me parece alarmante que en la mayoría de los casos, las mujeres que están matados por ataques violentos son asesinados por sus propias parejas, no por un desconocido. Se puede ver como Madrid ha reconocido con este problema. En el metro y en las calles se puede ver los carteles con una foto de una mujer y una cita como “Controlaba todo los que podía. Le dejé”. Es una campana muy buena, pero creo que sea necesario empezar una compaña educativa en los colegios para enseñar a los jóvenes como identificar una relación insegura.
ReplyDelete-Chrissy Barnum
Antes de ir a España, no sabía mucho sobre las relaciones entre los géneros aqui y no sabía que el problema era tan grave. Cuando he andado por las calles de Madrid no he visto hombres hablando en voz alta o siendo machistas. Pienso que es difícil descubrir las acciones de la violencia de género porque muchos, si no todos, de los actos violentos entre parejas ocurren en la casa.
ReplyDelete-Katherine Morrow