Monday, November 21, 2011

Una victoria ya previsible, por Karen Wilmer

Las elecciones oficiales de España tomaron lugar este domingo pasado, y pienso que puedo decir con gran confianza que la mayoría de gente anticiparon los resultados. El partido popular, o sea el PP, celebraron su victoria aplastante por la noche el domingo cuando estuvieron seguros de que el voto se quedó a favor de Mariano Rajoy, el candidato representativo de este partido conservativo. A causa de la crisis económica y el paro, la mayor parte de la población estaba buscando cambio en el liderazgo del país, un poco semejante a la situación norteamericana en 2008, pero en este caso los votantes escogieron el político lado más conservativo para tomar el control de resucitar la situación de hoy del día en España. Desde el perspectivo de una estudiante de la clase de Opinión Pública, en la que pasamos las dos últimas semanas viendo las noticias informáticas atentamente, buscando información electoral y como se la presentaba por este medio de comunicación, he prestado mucha atención a este proceso largo electoral. Cuando veía las noticias y como nos presentaban los candidatos y los mítines políticos, podía ver que Rubalcaba llevaba mucha más de la desesperación, distinto de la manera calma y segura que se comportaba Rajoy. Rubalcaba pasaba tres días esta semana, antesala de las elecciones del domingo, pasando puerta a puerta en el norte de España en varios pueblitos, dando la mano y tratando de convencer a la gente que sea el mejor candidato. Esto les transmitía más de la desesperación y el incertidumbre del candidato que la sinceridad y confianza de él. Al fin, el PP ganó 44% del voto, quince por ciento más del partido socialista de Rubalcaba (el PSOE), que perdió el control del poder que había ejercito desde 2004, recibiendo sólo 29% del voto.

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