Tuesday, November 8, 2011

barcelona!! por karen wilmer

Durante la época del franquismo, el nacionalismo de la Cataluña fue algo reprimido por los gobernantes franquistas. Fue suprimido el Estatuto de Autonomía y cualquiera institución relacionada, aplastando toda expresión de lengua y cultura catalán, junto con todas suprimir todas las libertades democráticas, libertades de prensa, partidos políticos, y las entidades de la izquierda. En 1975, con la transición democrática, los catalanes alcanzaron los derechos humanos y libertades básicas por la garantaza de la Constitución española de 1978. Esta pieza de legislación también veía la recreación de los Estatutos de Autonomía, y Cataluña era reconocida en 1979 de manera oficial como una nacionalidad con su propia enseñanza, justicia, finanzas, orden público, lengua (catalán), y cultura, todo al nivel del castellano. Ellos tuvieron sus primeras elecciones propias, y seleccionaron Jordi Pujol para la posición de presidente de la Generalit. Por el resto de los 1980s y los 1990, los catalanes se pusieron a desarrollar su propia economía, que estaba floreciendo por la industria y la cercanía al mar, y también, se enfocaron en desarrollar mucho de la construcción autonómica, como la policía autonómica, la creación de el Tribunal Superior de Justicia Cataluña y la administración comarcal. Se redactó una Ley de Normalización Lingüística para animar a la gente a aprender y usar el catalán. Luego, con la creación de la Corporació Catalana de Radio i Televisió, los catalanes finalmente consiguieron una forma de comunicación y entretenimiento público de titularidad públia catalán (incluyendo, radio, televisión, y más). Con un base de turismo e industria fuerte, combinado con el éxito de ser la sede de las Olimpiadas n 1992, Cataluña se ha elevado a un nivel fuerte de rival a todo lo castellano y ha creado un nombre propio a si mismo como más que una sola provincia autonómica más como una provincia que verdadera merece estar tan distinguida.

Unas peculiaridades de la cultura catalana, a pesar de ser mucho más frígidos que los españoles y un poco más presumidos, incluyen estas cosas: “catells” o sea, la construcción de torres de seres humanos en grupos (como competición) que se llaman “colles castelleres;” las paradas (desfiles) de “gegants o sea, gigantes (muñecas grandísimas); el baile de la sardana y la música de la costa; también, es la segunda provincia desde las Canarias que se prohíbe el toreo. Y claro que sí, los de Cataluña son tienen mucho orgullo de su lengua nacional, el catalán, y aunque tienen la reputación de ser muy calculadores, cautelosos, y muy muy diplomáticos, ellos también tienen la reputación de ser muy fiesteros y sus días festivos, todo dirigido en catalán, claro, son ejemplos famosos de este temperamento.

Sobre mis impresiones propias, les diría esto. Llovía mucho, pero era así por todas partes del país, y todavía se podía disfrutar del arte, arquitectura, y ambiente de la ciudad. Me gustaron mucho su cercanía al mar y el ambiente ambos mediterráneo y europeo. Por el otro lado, la gente a mi me parecía muy orgullosas y estiradas, casi un poco egoístas. Ellos no tenían la actitud tan genial ni simpática que he encontrado hasta este punto en las otras partes de España, incluyendo la ciudad de Madrid. Tampoco pude entender la comparación entre Madrid y Barcelona; para mi son dos lugares totalmente diferentes. Sí, las dos forman ciudades grandes y metropolitanas, pero los ambientes y la gente se destacan mucho. Madrid tiene el amplio de la historia y cultura europea clásica mientras estar en la frontera del progreso y modernismo. Tiene la mejor de una ciudad grande pero estable, hermosa, rica y amable. Barcelona es una ciudad a tope de turistas (en Madrid hay turismo pero sólo existen unas partes que sirven de manera directa al turismo- Sol, Plaza Mayor, etc.) y se puede sentir un poca falsificada. Tiene una vida de la noche muy activa como la de Madrid, y ofrece mucho en términos del arte y de museos, pero es una mezcla de tantas cosa; es difícil encontrar la harmonía en toda esta mezcla de extranjeros, historia clásico al lado de industria tan inovada, arte muy moderno y raro al lado del arte muy antiguo, el ambiente relajado del mar al lado del ambiente frenético de la ciudad. Con Madrid, me siento más en el hogar, más enamorada y contenta. En Barcelona, me despiertan todos los sentidos y me disfruto muchísimo, aunque no me relajo. Al fin, me encanta muchísimo Barcelona, pero era para mí como comparar San Francisco con Nueva York o Miami con Atlanta. Y por eso, tengo que ir con mi amor más grande para Madrid, ciudad de mi corazón J

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