Se dice Barcelona és bona si la bossa sona o Barcelona es buena si la bolsa suena. Para mí, Barcelona no tiene nada que ver con el dinero. Para mí Barcelona fue una experiencia de vistas espectaculares… y esas eran más o menos gratis.
El viernes 4 de noviembre del año 2011 fuimos a Barcelona, una de las ciudades más celebradas de España. El viernes 4 de noviembre llovió a cántaros (castellano) y me puse como una sopa. El sábado 5 de noviembre il pleuvait des seaux (francés) y me puse como una sopa otra vez. El domingo 6 de noviembre va ploure bots i barrils (catalán) y me puse como una sopa por la última vez. En esta ciutat, en la que abundan las playas del Mediterráneo, las discotecas de la juventud y la lluvia, yo oí catalán por la primera vez. A mí la lengua de Cataluña me parece como una mezcla de español y francés. Dado que yo no hablo francés era más difícil entender el catalán que el gallego de Galithia. Afortunadamente la mayoría de la gente allí que habla el catalán habla el castellano también entonces para comunicarse era pan comido.
No obstante en mi opinión lo que destaca con respecto a nuestro viaje a Barcelona, a partir de la lluvia, es el ingenioso Antoni Gaudí. En Barcelona le conocí a Gaudí y fue un flechazo. Gaudí creó obras arquitecturales magistrales que son impresionantes no sólo por lo que representan sino también por las materiales con las que fueron construidas. La habilidad de convertir el dragón, el que San Jorge mató con su lanza, en un edificio a través de una estructura que parece como huesos y un techo hecho de cerámica que parece como la piel del dragón es algo fenomenal. Por todo eso yo creo que Gaudí es lo más moderno de las modernistas y la quintaesencia del modernismo. Como consecuencia, cuando una persona mencione Barcelona voy a crear una imagen en la que está lloviendo, sin embargo bajo la lluvia habrá la Sagrada Familia, la Casa Milà, la Casa Batlló y el Parque Güell… una serie de obras maravillosas.
...esta entrada es la mía
ReplyDelete~Natalie Skeiky~