La
semana pasada, cuando salí de una cafetería, yo encontré más de que el
habitual. No pude ver la calle, los coches o las tiendas. Solamente gente.
Mucha gente. Con mucha confusión, yo y mi amigo caminamos en la misma dirección
de la muchedumbre para ver lo que estaba atraído todas estas personas. Llegamos
en la Puerta de Sol y todo se conecto. Era el gran botín de La Puerta del Sol,
donde gente de todas edades y origines estaban afirmando sus opiniones sobre la
situación en Madrid. El ambiente era algo increíble. Aunque había mucha pasión
en la voz de los ciudadanos, también había un sentido de paz y comunidad que yo
no esperaba sentir en el medio de un botín. Madres, padres, niños y niñas todos
reunieron para la lucha contra las injusticias sociales que Madrid ha
confrontado durante los últimos meses. A pesar de que me parece interesante las
ideas atrás del movimiento, lo que me parecía más interesante de todo fue la
diversidad del público. Como he dicho, tenia gente de todas edades, niveles
sociales y personalidades. Lo que todos tenían en común era la pasión por su
ciudad y el gran interés de corregir lo que no esta correcto.
En El
País, yo leí un articulo sobre la ocupación de los okupas en el Hotel Madrid localizada en la calle de Carretas. Después
de estar en el medio de la gente que apoya los okupas, yo quería aprender más sobre su movimiento. En este caso,
los okupas han entrado en un hotel
abandonado como un sitio para se organizar y hacer una declaración atrevida al
público. El hotel vacío ahora esta lleno de carteles y información sobre los
grupos de trabajos que los okupas
quieren establecer para quedar infinitivamente en el sitio: seguridad, cocina, enfermería,
comunicación, etc. La policía intentaron sin éxito a hablar con los okupas y decidieron no desalojarlos
aunque, según el grupo de jurídico que asesora a los okupas, la policía pueden hacerlo sin autorización judicial durante
las primeras 48 horas. El dueño del edificio y los jefes están buscando una solución,
pero los okupas permanecen
determinados en el valor de sus activos.
En la
misma manera que yo me quede fascinada durante el botín, yo estoy emocionada a
ver la diversidad en este grupo de activistas. La mayor señora presente en la
ocupación tiene 73 años, y en una entrevista con El País, ella dice que se emocionaba “al ver los jóvenes trabajando
con tanta fuerza y dedicación”. Ella piensa que “con coraje y fuerza se
consiguen cosas”. Esta mentalidad es inspirante y reveladora, pues en los EE.UU
y en Brasil, no veo tanta pasión en los ciudadanos. Hay mucha frustración, pero
poca acción. Pienso que a pesar de que actividades como estés interrumpen el
equilibrio de una ciudad, son necesaria para recuerda la gente que todavía tenemos
que continuar a criticar, analizar y mejorar todo lo que parece malo en
nuestros entornos.

Mientras caminaba entre la multitud esa noche, me di cuenta de lo mismo. Me sorprendió la cantidad de personas de edad que se encontraban en el caso de que se suponía que era dirigido por los jóvenes. Sobre no ver lo mismo en los Estados Unidos, creo que está empezando a tener lugar allí. Occupy Wall Street todavía está teniendo lugar e incluso algunas escuelas (incluyendo el nuestro) están haciendo cosas similares. Lo gracioso es que casi podría garantizarte que parte del 1% de Duke es parte del movimiento allí.
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