Me disculpo por retrasarme en escribir acerca del viaje a la Coruña.
El viaje a Galicia fue muy personal para mí, ya que de ahí es que emigraron mis antepasados.
Las personas con el apellido B---y somos pocas en el mundo.
En España, apenas cuatrocientas han sido censadas con el apellido y la mayoría viven en la Coruña. Pocos han emigrado, pero los que han partido hacia América han llegado a Cuba y Argentina, históricamente los dos destinos más populares para los emigrantes gallegos.
Hoy en día, en Argentina hay menos de treinta personas con el apellido. En Cuba quedarán menos de diez, y la mayoría en la tercera edad. En Estados Unidos, hay como mucho veinte.
Por lo tanto se puede decir con alto grado de certeza que hay menos de quinientos B----- en todo el mundo. Esto complica y a la misma vez facilita la búsqueda de mis antepasados. La complica porque al haber menos personas se producen menos documentos. La hace más fácil porque no resulta necesario navegar por decenas de miles de nombres, como me imagino pasará con apellidos como García y González.
Aún así, conozco muy poco de mis antepasados gallegos. Sé que mi bisabuelo nació en la Coruña, y que tuvo que haber emigrado de Galicia hacia finales del siglo XVIII o comienzos del IXX. De ahí, no se mucho más, salvo alguna que otra anécdota de mi padre.
La historia me fascina, y mucho más si se trata de mi propia familia. El viaje a Coruña por tanto resulta para mí como un recordatorio del pasado, un pasado que he podido conservar en parte por los relatos de mi padre y los de su padre. En el pueblo en Cuba donde nació mi abuelo y vivió gran parte de su vida, le conocían como "el gallego". Estoy orgulloso de mis raíces gallegas y de saber que comparto algo con un pueblo especial.
A.B.









